El auge de los cursos de trading, afiliación y criptos no es casual. Es un modelo perfecto desde el punto de vista económico: no necesitas inventario, el coste marginal es casi cero y el producto se vende con aspiración. El problema empieza cuando el ingreso principal del "experto" no proviene del mercado, sino de vender formación sobre ese mercado.
El dato que rara vez aparece en las páginas de venta
Según informes de la Financial Conduct Authority británica, entre el 70 % y el 80 % de los traders minoristas pierde dinero de forma consistente. Las plataformas reguladas en la UE están obligadas a publicar este porcentaje en su web — y oscila entre 75 % y 89 % según el broker. Lo verás en letra pequeña en cualquier CFD/forex.
Ese dato cambia toda la conversación. Si la mayoría pierde, la pregunta que un curso responsable debería responder no es "cómo ganar" sino "cómo no estar en ese 80 %". Y esa respuesta casi nunca aparece, porque vende mucho peor.
Distinguir formación de captación
Aquí Cabiedes y cualquier inversor con experiencia coinciden en una distinción operativa muy clara:
- Formación legítima → enseña una habilidad. El alumno termina sabiendo más de lo que sabía. El profesor cobra una vez (o por suscripción a contenido nuevo) y se acaba.
- Captación → necesita nuevos clientes para sostener el modelo. El profesor depende de un flujo continuo de alumnos. La rentabilidad del alumno final es secundaria al embudo.
Cuando el sistema depende de incorporar continuamente nuevos participantes, se acerca peligrosamente a estructuras piramidales — aunque no sean ilegales en sentido estricto. Y los signos están a la vista de quien quiere mirarlos.
El criptoecosistema y su versión 2.0
El mismo patrón se ha replicado en el mundo cripto, con dos agravantes: la volatilidad real es mayor (lo que hace que ganar parezca posible más rápido) y la regulación aún tiene huecos. El resultado son productos que prometen rentabilidades sostenidas en activos que técnicamente no permiten rentabilidades sostenidas. Cuando algo no cuadra matemáticamente, no cuadra y punto.
La pregunta filosófica de fondo
¿Por qué seguimos cayendo? No por estupidez. Por una mezcla de dos cosas humanas y reales: la promesa del atajo y la búsqueda de una identidad.
El atajo es viejo: "esto que te ha costado a ti diez años yo te lo doy en un curso de fin de semana". La identidad es nueva: ya no se trata solo del dinero, sino de pertenecer al grupo de "los que entienden", de "los que están dentro". Y esa pertenencia, una vez la has comprado, es muy difícil de devolver — porque devolverla implica admitir que te equivocaste delante de toda la comunidad.
No es ilegal. Es que no es lo que parece.
¿Es ilegal vender formación financiera? No. ¿Es problemático cuando se presenta como un camino fiable hacia ingresos rápidos? Sí. La diferencia entre un negocio legítimo y uno problemático no siempre es legal — a veces es estructural. Y aprender a verlo es, probablemente, una de las habilidades más valiosas que puedes desarrollar antes de invertir un solo euro.

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