El ciberbullying no es un tipo aparte de acoso: suele ser la misma dinámica del bullying tradicional, extendida al móvil y a las redes. Y por eso es tan agotador para quien lo sufre: literalmente, no termina.
Formas habituales
- Mensajes humillantes en grupos de WhatsApp donde la víctima está incluida.
- Compartir fotos o vídeos sin permiso para ridiculizar.
- Crear cuentas falsas para suplantar y dañar la reputación.
- Exclusión deliberada de grupos importantes para la vida social.
- Comentarios despectivos repetidos en redes públicas.
Qué hacer si está pasando
- Guardar evidencia. Capturas de pantalla con fecha y nombre visible.
- No responder a las provocaciones. Cada respuesta alimenta la dinámica.
- Bloquear, denunciar y reportar en la propia plataforma. Las grandes (Instagram, TikTok, WhatsApp) tienen procedimientos.
- Comunicar al centro educativo, aunque ocurra fuera del horario y físicamente fuera del recinto. La normativa cubre esto.
- Si hay amenazas o difusión sin permiso de imágenes íntimas, eso ya es delito. Considera asesorarte legalmente.