El burnout no es "estar cansado del trabajo". Es agotamiento emocional crónico, despersonalización del alumnado y sensación de poca eficacia profesional sostenida en el tiempo. En docencia, sus cifras llevan años creciendo.
Causas más frecuentes
- Sobrecarga administrativa que reduce el tiempo para enseñar.
- Conflictos persistentes con familias o con dirección.
- Sentir que el esfuerzo no se traduce en resultados visibles.
- Falta de apoyo profesional dentro del centro.
- Mezcla pobre entre vida laboral y personal.
Señales tempranas
- Insomnio o sueño no reparador los domingos por la noche.
- Cinismo sobre los alumnos o el centro que antes no tenías.
- Pérdida de la satisfacción cuando antes te llenaba.
- Síntomas físicos repetidos los días lectivos.
Qué previene de verdad
- Marcar horas estrictas en las que no se trabaja.
- Apoyo entre compañeros: hablar de los casos difíciles sin guardártelos.
- Pedir ayuda profesional a tiempo, no cuando ya estás de baja.
- Mantener actividad física y social fuera de la docencia.
- Recordar el porqué de la elección profesional original.