El término "bullying" se ha popularizado, pero a veces se usa para situaciones que no lo son. Conviene tener clara la definición técnica para no minimizar casos reales ni alarmar de forma injustificada.
Las cuatro características
- Intencionalidad: hay voluntad de hacer daño, no es un accidente ni un malentendido.
- Repetición: ocurre varias veces a lo largo del tiempo, no es un episodio único.
- Desequilibrio de poder: el agresor tiene más fuerza, posición social o número de aliados que la víctima.
- Falta de respuesta efectiva: la víctima no puede defenderse o pararlo por sí sola.
Señales en casa
- Cambio en el ánimo al volver del centro educativo.
- Pérdida repentina de interés en actividades que antes le gustaban.
- Ropa, mochila o material escolar que aparece dañado sin explicación clara.
- Quejas físicas (dolor de cabeza, de tripa) los días de clase.
- Cambios en el sueño o el apetito.
- Aislamiento social, no quiere hablar de compañeros.
Señales en el aula
- Caída de rendimiento académico sin causa visible.
- Aislamiento en el patio o en trabajos de grupo.
- Ausentismo o retrasos repetidos.
- Comentarios de compañeros con tono de burla recurrente hacia la misma persona.